Nº 2 – EL HUMILLADERO DE ALCÁZAR DE SAN JUAN
Humilladero. Daniel Urrabieta Vierge.

Nº 2 – EL HUMILLADERO DE ALCÁZAR DE SAN JUAN

  • Última modificación de la entrada:27 de enero de 2021

Gonzalo Molina Sánchez-Mateos

Se pueden contar por decenas, si no cientos, los lugares que, de una forma u otra, han formado parte de la historia de Alcázar de San Juan y su devenir a lo largo de los siglos y que, por los envites mismos de la historia y el tiempo se han convertido en lugares inevitablemente olvidados por los que uno puede caminar hoy en día sin siquiera advertir la idea que en algún momento del pasado no fueron un simple lugar más.

Es el caso del humilladero de Alcázar de San Juan, hoy en día desaparecido. Aunque no son muchas las referencias sobre esta construcción, sí que se sabe de la existencia de uno en la localidad, aunque las informaciones sobre el mismo son muy escasas.

Pero por empezar, ¿qué es un humilladero? Básicamente es una pequeña construcción de carácter sacro, de planta cuadrangular, que se encuentra techada y bajo la cual se halla una cruz, aunque en ocasiones podría albergar una imagen religiosa. El tejado siempre se encontraba sustentado sobre unos arcos o unos pilares, lo que hacía de este un edificio abierto. Siempre se encontraba a las afueras de las poblaciones y próximo a caminos de entrada o de salida de estas. El nombre viene dado precisamente por la obligación que tenían las gentes de “humillarse” (arrodillarse) ante la imagen o la cruz que aquí se encontraba a su paso por aquí.

Pero las referencias sobre este lugar, como bien se ha señalado, son muy escasas. De hecho el propio Rafael Mazuecos recoge la referencia de la existencia de un humilladero en Alcázar de San Juan, pero así mismo dice que no lo ha conocido y no puede precisar ni su ubicación ni sus características, sugiriendo que quizá podría haberse encontrado en la carretera de Herencia por haber sido camino real.

Grabado. D. Aguirre El gran Priorato de San Juan de Jerusalén en el campo de La Mancha, 1769.

Quizá, la primera referencia gráfica de la que se tiene constancia sobre la existencia de un humilladero y sobre su posible emplazamiento la encontramos de la mano de Domingo Aguirre en el dibujo que hace de Alcázar de San Juan en 1769, el cual ubica a las faldas de San Isidro una pequeña construcción que él identifica como el humilladero, aunque en la descripción no añade más información al respecto. El dibujo viene a representar una pequeña edificación aparentemente cuadrangular con dos arcos (visibles) en dos de sus lados, que vendría a coincidir con la descripción típica de los humilladeros previamente hecha y ubicada, precisamente, a las afueras de la localidad.

Tomando esta primera localización, existen en las inmediaciones del Cerro de San Isidro y Cerro de San Antón varios caminos que conservan el nombre de “Camino de la Cruz a Nieva” y “Camino de la Cruz al Vado del Zarradero”, haciendo una clara alusión que estos caminos partían desde un punto donde había una cruz y que terminaban en dichos lugares. Pero tras la construcción de la vía ferroviaria debieron ver modificada su ruta, diferente a la que hoy en día presentan, pero que gracias al nombre de estos caminos nos dan leves indicios relativos a la existencia de un lugar con una cruz en esta zona.

Siguiendo el posible rastro que lleva a los pies de San Isidro, no hay ningún nombre o topónimo que refiera esta zona como humilladero. Ni siquiera en la memoria de los más mayores hay referencia a algún lugar en Alcázar conocido como tal, ni siquiera en este lugar. El único término que pudiera dar alguna pista al respecto es una zona conocida como “el sepulcro”, que estaría próximo a las vías del tren, al final del barrio del Porvenir. Este término podría hacernos pensar que aquí pudiera haber una sepultura, aunque sería raro dado que no es una zona destinada a enterramientos. Por otro lado el nombre de “sepulcro” conlleva unas acepciones religiosas y cabría entonces plantear la idea o la posibilidad de que, con el paso del tiempo, el nombre de humilladero se fuera perdiendo en favor de otro término como sepulcro y acabase conociéndose así.

El último dato gráfico del que pudiera tenerse sobre el humilladero es un dibujo de Daniel Urrabieta Vierge realizado en 1893 para un libro de viajes del estadounidense August F. Jaccaci, On the trail of Don Quixote, cuando ambos estuvieron por estas tierras. Aunque realizó hasta un total de siete dibujos de la localidad, uno de ellos llama poderosamente la atención por sus innegables parecidos a un humilladero, aunque al pie del dibujo solo reza una breve descripción que dice “un suburbio de Alcázar de San Juan”, sin hacer mención alguna relativa a que esa construcción fuera el humilladero, aunque queda claro que estaría a las afueras de la ciudad. Pero por las características que presenta el dibujo no cabría duda al respecto: una pequeña construcción cuadrada y techada, con cuatro arcos que dan acceso a su interior en el cual se encuentra una cruz y en la que si se observa atentamente se aprecia a una mujer de rodillas delante de esta.

Se desconoce a día de hoy la causa de desaparición o destrucción del mismo, ya que hasta el momento no hay mucha más información al respecto.

En definitiva, con estos breves argumentos se ha intentado delimitar la zona donde podría haberse encontrado el humilladero de Alcázar de San Juan y sus características gracias al dibujo de Vierge,  que vendrían a coincidir con el que ya había hecho Domingo Aguirre en el siglo XVIII, aunque intentando ser cautos lo que aquí se plantea solo es una hipótesis que no es del todo concluyente pero que en base a los datos expuestos tendría sentido. Puede que el humilladero estuviera verdaderamente aquí, o puede que en otro lugar, aunque en cualquier caso no debería andar lejos de esta zona.

Con todo ello, en este pequeño articulo se ha pretendido recuperar del olvido esta construcción y devolverla a la mente de los alcazareños y hacerlos conocedores de este lugar hoy desaparecido, pero que tiempo atrás formó parte de nuestra historia y un rincón más de nuestra localidad.

Gonzalo Molina Sánchez-Mateos.
Graduado en Historia por la Universidad de Castilla-La Mancha, arqueólogo por la Universidad de Granada, especializado en la Edad del Bronce en La Mancha. Ha participado en campañas arqueológicas en el yacimiento de Alarcos, en el de Piédrola o de Atapuerca entre otros, además ha dado a conocer el patrimonio de la localidad en diferentes visitas guiadas.
Asociación Castellano Manchega de Arqueología (ACMAR).
https://acmarasociacion0.wixsite.com/acmar
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