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Cartel del Libro de Feria ilustrado por el alcazareño CHAVES para las Ferias y Fiestas del año 1956

Nº 7 – La cantera del patrimonio – LA RONDEÑA, PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL EN ALCÁZAR DE SAN JUAN

  • Última modificación de la entrada:17 de agosto de 2022

José Manuel Fernández Cano                                              

En este trabajo vamos a intentar aproximarnos a uno de los cantes, bailes y músicas que, si bien, no son originarios o identitarios de la cultura tradicional castellano-manchega, sí que recalaron en nuestra tierra en algún momento de la historia, en alguna época, para quedarse entre nosotros en un lugar preeminente, arraigando de forma peculiar.

Numerosos autores coinciden en que… “la rondeña es una forma del fandango o del grupo de fandangos como denominación general en el que se incluirían malagueñas, granaínas o murcianas…”, según Dionisio Preciado en su obra folklore musical español[1], añadiendo que “esta danza briosa –coplas bailables-, para una sola pareja, se hizo muy popular en el siglo XVIII”.

Por su parte, Echevarría Bravo afirma que… “el fandango manchego, juntamente con sus variantes, como las rondeñas y las malagueñas, es muy parecido en el fondo y formas musicales al andaluz…”, incluyendo en su cancionero[2] cuatro ejemplos musicales que proceden de El Romeral (Toledo), Manzanares (Ciudad Real), Tembleque (Toledo) y Alcázar de San Juan (Ciudad Real).

Maldonado Felipe, expone que… “la rondeña es un aire o estilo nacido del fandango, datándose su popularización y difusión desde finales del siglo XVIII, extendiéndose durante todo el siglo XIX, donde gozó de su mayor esplendor popular”[3]. En su libro, Maldonado, incluye como ejemplos musicales las rondeñas procedentes de El Alberche (Toledo), Alcázar de San Juan (Ciudad Real), Herencia (Ciudad Real) y Madridejos (Toledo).

Miguel Manzano abunda en el Mapa Hispano de Bailes y Danzas de Tradición Oral y, acerca de las rondeñas malagueñas emparentadas con el fandango, afirma que… “estamos, pues, ante un mismo género de canto acompañado que tiene dos denominaciones, pero una sola e idéntica estructura musical.”[4] Y “…que los fandangos y las rondeñas malagueñas son una misma cosa en La Mancha, vistas en su estructura y rasgos musicales…”.

El término “rondeña”[5], según la real academia española, en su tercera acepción, es: “. F. Música o tono especial y característico de ronda, algo parecido al del fandango, con que se cantan coplas de cuatro versos octosílabos”.

Esto corrobora su procedencia y una más de sus características, al considerarla como cante y baile de ida y vuelta, también porque, por tradición,  se ha considerado a “la rondeña” como vocablo que determina la función de rondar y, por extensión, la ejecución de estos cantes por cuadrillas de mozos, en las rondas y serenatas al uso.  La rondeña y su presencia en el centro de Castilla-La Mancha, nos informan[6] de que pudiera originarse por el trasiego de temporeros andaluces que vinieran a faenar a tierras de La Mancha, sin descartar el trajín de arrieros en sus idas y venidas por las tierras de España.

[1] Folklore español, música, danza y ballet – Preciado, Dionisio – Studium ediciones – Madrid – 1969
[2]Cancionero musical manchego – Echevarría Bravo, Pedro – CSIC – Madrid – 1951
[3] Baile, danza, canción y música popular en Castilla-La Mancha – Maldonado Felipe, Miguel Antonio – FEDEFOLKCM – Ed. Soubriet – Tomelloso – 2006
[4] Mapa hispano de bailes y danzas de tradición oral – Manzano Alonso, Miguel – CIOFF ESPAÑA – 2007
[5] http://lema.rae.es/drae/?val=ronde%C3%B1a
[6] Información facilitada por Domingo Parra Martínez.
Programa Oficial de la Feria y Festejos de 1919 en Alcázar de San Juan. Fuente: AHMADSJ
Programa Oficial de la Feria y Festejos de 1919 en Alcázar de San Juan. Fuente: AHMADSJ

La Rondeña en Alcázar está considerada como danza de galanteo. Los actuales aspectos coreográficos son adaptaciones de la directora artística de los Coros y Danzas de Alcázar de San Juan, Pilar Maldonado Blázquez, quien bebe de las fuentes de instructoras y monitoras de los Coros y Danzas de la Sección Femenina Alcazareña, así como de personas mayores que, en su momento, conformaron rondallas y agrupaciones locales.

El cante, la música y el baile, se han referenciado en Alcázar de San Juan desde finales del siglo XIX, cuando se recogen las costumbres en los desposorios como actos socializadores en los que, después de participar en los desfiles y agasajos a los recién casados, “… principia para los demás (invitados) la fiesta de boda. Consta ésta, en ese primer día, de baile (manchegas) y juegos de entretenimiento; cena, juegos y baile otra vez, y nueva colecta de donativos.”[1]  También, documentalmente, en los programas de las fiestas de septiembre, como parte de los actos propios de feria al convocarse concursos de baile de rondeñas, manchegas y jotas, con premios en metálico dirigidos a particulares y, por tradición, la rondeña en Alcázar de San Juan ha venido transmitiéndose durante generaciones hasta la actualidad, dándose el caso de que aún se interpreta en el ámbito doméstico.

“Los días 9 y 10 (septiembre 1919) a las once de la mañana, se verificará un concurso de BAILES POPULARES en el que se adjudicarán los siguientes premios:

EL PRIMERO de 30 pesetas a la pareja que demuestre más perfección y destreza al bailar las típicas MANCHEGAS.
EL SEGUNDO de 25 pesetas a la pareja que sea más hábil bailando la JOTA.
Y el TERCERO de 15 pesetas a la pareja que mejor baile las populares RONDEÑAS.
Los premios serán adjudicados por UN JURADO, previo examen, durante los dos días en que han de actuar las parejas concursantes.
A la orquesta compuesta de guitarras y bandurrias y dirigida por nuestro simpático paisano Virginio Zarco, acompañará una de nuestras más célebres cantantes alcazareñas.
Los bailes se celebrarán en el Teatro Moderno.”

[1] Ciudad Real. Los desposorios en La Mancha, por D. Joaquín Costa, en Derecho Consuetudinario y Economía Popular de España. Tomo 2º. Pág.175.Barcelona.1902. http://bdh.bne.es/bnesearch/detalle/bdh0000013252
Parejas de baile y rondalla, alcazareñas, interpretando rondeñas, en 1950, para el NO-DO. https://www.rtve.es/play/videos/revista-imagenes/llanuras-manchegas/2857396/
Parejas de baile y rondalla, alcazareñas, interpretando rondeñas, en 1950, para el NO-DO. https://www.rtve.es/play/videos/revista-imagenes/llanuras-manchegas/2857396/

Aspectos musicales (según las apreciaciones de Francisco Javier León Madero, respecto de la versión de la Rondeña en los Coros y Danzas de Alcázar).

Análisis rítmico: “Se trata de un compás ternario de subdivisión binaria con un ostinato[1] de corchea y tresillo de semicorcheas en el primer y segundo pulso, resolviendo el compás con dos corcheas en el tercer pulso.”[2]

Análisis armónico: “La introducción instrumental se realiza sobre una progresión armónica en modo menor de 4 compases, 2 en acorde de dominante y dos para realizar  la cadencia frigia o cadencia andaluza a través de los grados i, vii, vi, v. A lo largo de toda la pieza se alternan los interludios instrumentales en modo menor y las estrofas de la voz sobre su relativo mayor.”[3]

Análisis melódico: “Se trata de una textura de melodía acompañada con pequeñas melodías paralelas en las partes de voz a cargo de los instrumentos de plectro a modo de pequeños contrapuntos. En un estilo principalmente melismático.[4]

[1] Ostinato. (Del it. ostinato; literalmente ‘obstinado’). 1. m. Mús. Motivo que se repite insistentemente durante una buena parte de una composición musical. http://lema.rae.es/drae/?val=ostinato
[2] Análisis rítmico: Se trata de un compás ternario de subdivisión binaria con un ostinato de corchea y tresillo de semicorcheas en el primer y segundo pulso, resolviendo el compás con dos corcheas en el tercer pulso. Este ostinato es llevado a cabo por las guitarras a lo largo de toda la pieza, independientemente de que se trate de estrofas con voz o interludios musicales.
[3] Análisis armónico: La introducción instrumental se realiza sobre una progresión armónica en modo menor de 4 compases, 2 en acorde de dominante y dos para realizar  la cadencia frigia o cadencia andaluza a través de los grados I, VII, VI, V. Esta sucesión de acordes se repite 6 veces durante 24 compases y continua con una cadencia andaluza donde se aumenta la figuración de cada uno de sus grados hasta un compas de duración por cada uno de ellos, es decir 4 compases en total. Esta cadencia se repite dos veces  y da paso al acorde de dominante durante 4 compases, donde entra la voz, la cual da paso a la tonalidad del relativo mayor. Durante las estrofas de la voz se pasa por los grados I, IV, I, V, I, con una duración de cuatro compases por acorde, para volver a cerrar el tema de nuevo con una cadencia andaluza. A lo largo de toda la pieza se alternan los interludios instrumentales de modo menor y las estrofas de la voz sobre su relativo mayor.
[4] Análisis melódico: Se trata de una textura de melodía acompañada con pequeñas melodías paralelas en las partes de voz a cargo de los instrumentos de plectro, a modo de pequeños contrapuntos. La melodía en las partes instrumentales es llevada a cabo por las bandurrias y laudes a distancia constante de octava, utilizando el trémolo en figuras de duración superior a la corchea. Se utiliza la escala menor natural, o modo eólico, con alteración ascendente del séptimo grado, ocasionalmente en los arpegios de dominante. El ámbito melódico es de aproximadamente una 11ª con una interválica, que alterna los arpegios con bastante uso del movimiento por grado conjunto. La voz se desarrolla en tres frases binarias de 8 compases con un antecedente y consecuente de cuatro compases cada uno, en una estructura ternaria de A, A’, B, alternando estos temas con los interludios instrumentales. En un estilo principalmente melismático.

Aspectos literarios.-  La composición literaria respecto de la estrofa o copla es la cuarteta, es decir, cuatro versos de ocho sílabas cada uno y  rima asonante, aunque puede darse el caso, menos frecuente, de rima consonante.

Rondeñas vienen cantando
y en ellas viene mi amor,
cada vez que oigo rondeñas
se me alegra el corazón.

También se utiliza la quintilla, estrofas de cinco versos octosilábicos, como ejemplo:

A la Virgen del Rosario
no se le reza oración,
que se le cantan rondeñas
que salen del corazón,
como oraciones pequeñas.

De la distribución de la copla al cantarla, sus versos se estructuran, al menos, en dos o tres formas diferentes. El  estribillo en algunos casos se canta y en otros no, ya que en los casos en que no hay rondalla, la voz suple ese trabajo cantando los estribillos que, según he recogido[1] como ejemplo en Alcázar de San Juan, son del tipo cuarteta hexasílaba, cuatro versos de seis sílabas cada uno.

[1] Informante: “Reces”. Recesvinto Casero Abengózar.

Que si vas a la mar
a lavarte los pies,
que tengas cuidadito
por si te pica un pez.

Que si te pica un pez,
que si te pican dos,
que si te pican tres,
qué lástima de pies.

Emilio Ros-Fábregas, Juliana Sanabria Acero, "Se "nesecita" / necesita tener", Fondo de Música Tradicional IMF-CSIC, ed. E. Ros-Fábregas (fecha de acceso: 12 Aug 2022), https://musicatradicional.eu/es/piece/30541
Emilio Ros-Fábregas, Juliana Sanabria Acero, "Se "nesecita" / necesita tener", Fondo de Música Tradicional IMF-CSIC, ed. E. Ros-Fábregas (fecha de acceso: 12 Aug 2022), https://musicatradicional.eu/es/piece/30541

#AlcázarEsCultura PROGRAMACIÓN CULTURAL EN LA RED.
PROYECTO DE DIVULGACIÓN DEL PATRIMONIO, 2020. Noticia V.[1]

[1] https://youtu.be/pS40oizOlqU Rondeña antigua, cantada por una alcazareña como fue Antonia «la huertera», la grabación es de la década de los ’50 (siglo XX), corresponde a un estilo antiguo de rondeña que actualmente no se practica, como otros tantos estilos que he recogido en mi trabajo de campo sobre este tema, llegando a sumar más de la decena de estilos diferentes. Muy del gusto de los alcazareños, este cante, música y baile lo han preferido a otros cantes y bailes populares prodigados en Alcázar de San Juan.
Cito literalmente de mi discurso de entrada en el Instituto de Estudios Manchegos , el siguiente párrafo…
«…el icono de La Rondeña en Alcázar, está reforzado con cimientos variopintos, ejemplos como el de Antonia Calcerrada Abengózar, “la huertera”, … que a mediados de los años ’50, cantaba acompañada con el laúd de su hijo, Arcadio García Calcerrada, nieto de la célebre bailaora de rondeñas, Vicenta, “la horribla”, y los no menos célebres, “Sotero” a la guitarra y “Binga” al cante, escuchemos a Antonia “la huertera”, en una copla de cinco versos o quintilla,

Una gitana de Egipto
y otra de “Nueva Mayor”,
apostaron su hermosura
y la de Egipto ganó,
tenía mejor hechura.”

Aspectos coreográficos.-  La rondeña es un baile, esencialmente, de pareja, por lo que los pasos pueden ejecutarse, indistintamente, en espejo o formalmente. La distribución espacial depende de si se proyectan los bailes desde un escenario o  en espacios abiertos; en cualquier caso, se forman filas o círculos sin perder las referencias del baile en pareja. A unos pasos que se repiten en las coplas siguen los estribillos, zapateados o punteados, con diferencias que marcan los inicios de vueltas al haz y cruces o desplazamientos de un lugar a otro y viceversa. Los brazos alzados y extendidos, como abrazando,  a media altura, y las manos en línea con los hombros. Hay rondeñas con bailes cerrados y otras en las que la improvisación de quien baila se pone de manifiesto siguiendo unos patrones tradicionales, constituyendo, en definitiva,  el baile suelto.

¡Allá va la despedida…!

            Es La Rondeña un  tipo o estilo de cante, música y baile que se asemeja al fandango. El origen de este tipo de manifestaciones se pierde en la memoria de los tiempos, llegando a nuestros días por cuenta de la tradición. En algún momento de la historia se llegaron a considerar estos bailes como “nacionales”, para diferenciarlos de los de influencia extranjera que, como en el caso de las grandes urbes, marcaron modas y tendencias.
            En el Diario de Madrid de fecha 8 de febrero de 1819[1], un anuncio vende partituras de “la rondeña”. Un recorrido por pliegos y partituras del S. XIX bastaría para comprobar que, desde Eduardo Ocón a Sebastián Iradier, hubo una cantidad de compositores y recopiladores de estos aires, que denominaban rondeñas o rondeñas malagueñas.
            En la comarca alcazareña hay referencias escritas de estas manifestaciones en los viajeros románticos
 de finales del S. XIX, donde en algún baile suenan aires de malagueñas.[2]

[1] http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0001765400&page=4&search=ronde%C3%B1a&lang=es 
“En la librería de Vizcaíno, calle de la Concepción Gerónima, se venden las canciones siguientes: Dulces amores; Qué horror me da el día; Tus ojos Filida, con acompañamiento de piano. Como igualmente las siguientes, con acompañamiento de guitarra: No se qué; La Cautiva; Primavera de la clavellina; La Rondeña; El consejo y El Rendido.”
[2] On the trail of Don Quixote. Being a Record of Rambles in the Ancient Province of La Mancha.by August F. Jaccaci. Illustrated by Daniel Vierge.New York Charles Scribner’s Sons.MDCCCXCVI. https://archive.org/details/ontrailofdonquix00jaccrich/page/n9/mode/2up?q=Herencia

Sea como fuere, a LA RONDEÑA, en Alcázar de San Juan, aun con claras influencias en música y canto de procedencia andaluza, se la considera danza de galanteo, por la elegancia de sus pasos de baile, sencillos y armoniosos, ejecutándose en veladas domésticas, en acontecimientos sociales, en eventos familiares, bodas, bautizos, etc. También, en momentos festivos o de reunión, panetes, trabajos, etc., en cualquier lugar donde exista la posibilidad de socializar y contactar a través de la música, el baile o la canción. En Alcázar de San Juan, la Rondeña tiene tal celebridad, que ha llegado a desbancar a las manchegas (seguidillas) o a la jota, tal es el grado de aceptación en la comunidad alcazareña.

En Zaragoza la Jota,
Cataluña, la Sardana,
y en Alcázar de San Juan,
la Rondeña es la que manda.

Se está elaborando un trabajo pormenorizado, con registros sonoros del S. XX, voces e instrumentistas anónimos y públicos, rondallas y grupos folklóricos, que han tocado, cantado y bailado La Rondeña con detalle en los diferentes elementos de los soportes literarios, musicales y coreográficos que pasarán a engrosar y aumentar, si cabe, aún más, la riqueza patrimonial inmaterial de Alcázar de San Juan.

José Manuel Fernández Cano.
Alcázar de San Juan. 1960. Componente de la Asociación Cultural de Coros y Danzas de Alcázar de San Juan. Especialista en Danza Tradicional. Instituto Universitario de Danza Alicia Alonso. URJC-FEAF. Experto Universitario en Patrimonio Cultural Inmaterial en España y América Latina. UNED. Consejero del Instituto de Estudios Manchegos. CSIC. Miembro de: Ateneo de Alcázar. Xihuela Grupo de Estudios. Director de los Coros: Santa Zita y Barrio de Santa María.
850 lecturas

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