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Noticia prensa anunciando la I Vuelta Ciclista a Alcázar en 1933

Nº 8 – LA VUELTA CICLISTA A ALCÁZAR

  • Última modificación de la entrada:21 de julio de 2023

Ricardo Carreño Pérez y Justo López Carreño

Podríamos decir que fue a finales del siglo XIX y comienzos del XX cuando se fraguó una nueva estirpe de aficionados que, partiendo de su pasión por el alcance de los nuevos ingenios, como lo eran el velocípedo o la draisiana, instauraron todo un orden competitivo de nuevo cuño basado principalmente en las gestas logradas en sinuosas carreteras desconocidas y recónditas, hasta que cobró forma el Tour de Francia, cuyas primeras ediciones eran solo aptas para héroes legendarios y, posteriormente, para superdotados que esperan de él alcanzar la gloria que les haga inmortales como mitos del deporte de las dos ruedas.
A comienzos de la década de los años treinta del pasado siglo XX, en el año 1933, un grupo de aficionados al ciclismo formado por los hermanos Rafael y José Lizcano Barco, Roberto Saiz Paniagua con la colaboración de Emilio López Quirós, Serafín Blas Ochoa, que era dueño de un taller de bicicletas, y algunos más de los que no hay una constancia impresa, no cejaron en el intento de organizar en Alcázar de San Juan una gran prueba ciclista. Estos aficionados eran ya conocedores de las  gestas de los campeones ciclistas del Tour de Francia, creado en 1903, que era la gran referencia del ciclismo mundial, y tuvieron el atrevimiento de imitar, a su manera, al gran Henri Desgrange y su periódico L’ Auto, fruto de una escisión en el seno del equipo de profesionales del periódico L’Auto-Vèlo y organizar  treinta años después una gran prueba ciclista de fondo con el título de “VUELTA CICLISTA A ALCAZAR DE SAN JUAN”, en adelante abreviada como VCA, por supuesto, sin grandes pretensiones y en una sola etapa, y así pues, en 1933, lograron organizar la primera Vuelta Ciclista a Alcázar de San Juan después de haberse reunido en una curiosa tertulia en el Bar Alces, ya desaparecido y situado en el inicio del Paseo de la Estación de Alcázar, en la cual se debatieron los pormenores organizativos.

Fotografía Terraza Bar Alces en el Paseo de la Estación
Fotografía Terraza Bar Alces en el Paseo de la Estación

Previamente, el conjunto de aficionados anteriormente mencionados se habían dedicado a fomentar el ciclismo local organizando varias carreras al año de forma dispersa. Aglutinando a todos aquellos jóvenes que disponían de alguna bicicleta, intentaron inculcarles la afición y el espíritu competitivo del ciclismo mediante las llamadas “carreras de neófitos” que eran como se conocían entonces a quienes se iniciaban en esta peculiar disciplina. Una de estas carreras de las que se conserva constancia gráfica es la que se disputó entre Alcázar de San Juan y Herencia en el año 1928 y en la que tomaron parte 12 aficionados locales con sus primitivas bicicletas y en la que resultó ganador Basilio Delgado, de 17 años de edad.
Todos estos aficionados quedaron encuadrados durante aquellos años en la “Peña Ciclista Ochoa” que actuó de aglutinadora de los ciclistas y patrocinadora de estos primeros intentos competitivos. Pero para dar mayor proyección a sus aspiraciones e ilusiones se pusieron en contacto con la sociedad deportiva más importante en aquellos momentos en la población alcazareña, el Club Deportivo España que, aun siendo el fútbol su principal actividad, permitió crear una sección ciclista para poder dar respaldo al proyecto organizativo de la primera Vuelta Ciclista a Alcázar, que tuvo finalmente lugar el domingo 30 de julio de 1933. Podríamos decir ahora, que esta fecha marcó el hito más importante del ciclismo alcazareño durante el siglo XX.
Durante la década de los años treinta, en la que tuvo lugar, como hemos dicho, el inicio de la primera edición, el grupo organizador logró convencer a un nutrido elenco de comerciantes de la localidad para que aportasen diversos objetos como premio a los participantes y ganadores.
El itinerario previsto comenzaba en Alcázar de San Juan continuando hacia Alameda de Cervera, Tomelloso, Argamasilla de Alba, Cinco Casas, donde tuvo lugar un descanso/control de 30 minutos para continuar hacia Villarta de San Juan, Puerto Lápice, Herencia y final en Alcázar de San Juan tras recorrer 108 kms. Se inscribieron un total de 22 ciclistas procedentes de diversos pueblos de la comarca y algunos más alejados como Fernancaballero.
La carrera estuvo muy disputada de principio a fin, con enorme lucha entre corredores de Tomelloso y Manzanares, llevándose la victoria final Antonio Jareño Peinado de Tomelloso, que invirtió un tiempo de 3 horas y 33 minutos, a un promedio bastante sorprendente de 30,422 kilómetros hora, el segundo fue Francisco Sánchez Manrique de Manzanares y el tercero Antonio Luna también de Manzanares. Lograron finalizar la carrera 9 ciclistas, entre ellos, en quinta posición el alcazareño Feliciano Pulpón.

Como consecuencia de la Guerra Civil española, que tiene lugar entre los años 1936 y 1939 dejan de organizarse durante ese periodo las siguientes ediciones de la VCA, por lo que se produce un vacío de tres años hasta que se reanuda la prueba.
En 1939, los organizadores de anteriores ediciones, deciden volver a la carga y organizar la IV edición de la vuelta ciclista, a pesar de los oscuros nubarrones dominantes.
El domingo 10 de septiembre de 1939, junto al edificio de la Campsa, cruzadas las vías del ferrocarril, se reúnen los 9 participantes, casi todos locales, que han de cubrir los 68 kilómetros de que constaba la carrera: Alcázar-Criptana-Miguel Esteban-El Toboso-Pedro Muñoz-Criptana-Alcázar. El vencedor resultó Antonio Villajos Raboso, seguido por Gerardo Alberca de Arenales San Gregorio y Bernardo Villajos, que ocuparon las tres primeras posiciones.
La década de los años 40 se desarrolló con la dura crisis de la postguerra, que se dejó notar en todos los órdenes en España y entre depuraciones, racionamiento y leyes restrictivas que mermaron las libertades consagradas en el periodo republicano, el país siguió adelante no sin grandes dificultades y tensiones entre los dos bandos enfrentados.
No se dispone de actas documentales que certifiquen cual fue la clasificación final de esta edición de 1940 pero debió ser una prueba muy disputada en la que el corredor alcazareño Antonio Villajos fue el primer local clasificado recibiendo la Copa donada por el C.D. Alcázar.
Diversos problemas organizativos y económicos propios del difícil momento de convivencia que se vivió, motivaron el aplazamiento o suspensión temporal de las siguientes ediciones, que no se reanudaron hasta el año 1948 en cuya Feria y Fiestas se disputó el día 9 de septiembre de 1948 con un exigente recorrido: Alcázar-Criptana-Pedro Muñoz-Záncara-Tomelloso-Argamasilla de Alba-Cinco Casas-Villarta de San Juan-Puerto Lápice-Herencia-Alcázar, con un total de 123 kilómetros. Una gran inscripción de ciclistas de los pueblos de la provincia, llegando a un total de 33 corredores en la salida, de los que consiguieron finalizar 18.
El periodo de los años cincuenta dio paso a la primera carrera que se celebró el 8 de junio de 1950, fuera de las fechas tradicionales de Feria y Fiestas. Organizada por la Jefatura Comarcal de “Educación y Descanso” en la que tomaron la salida 22 ciclistas y resultó vencedor Fernando Villena Ramírez de Alameda Cervera, 2º José Velasco, de Alcázar de San Juan, 3º José A. Rubio Violero, de Campo de Criptana.
En 1951 destacó la participación del entonces joven y prometedor ciclista toledano Federico Martín Bahamontes, que ocupó la 7ª posición y que años más tarde ganaría el Tour de Francia. Así como la de Fernando Manzaneque que con sus 17 años ocupó la 10ª posición.
En 1953 el grupo organizador de la 10ª edición de la Vuelta incorpora a una figura decisiva, la de Francisco González González, más conocido como Paco Pin, que actuará inicialmente como juez de carretera. Se celebró el domingo 6 de septiembre de 1953 con un recorrido de 150 kms. por diversas poblaciones cercanas y con meta de llegada en la pista del campo de fútbol donde los ciclistas hubieron de dar 20 vueltas.
Fernando Manzaneque se impone a Moisés Rubio de Criptana y Alfonso Losa de Tomelloso, todos en el mismo tiempo. Ángel Murat, gana el premio de primer clasificado local. Se había iniciado aquí el ciclo triunfal de F. Manzaneque que se prolongaría hasta cinco victorias consecutivas en total.
La década de los años sesenta fue el tramo de apogeo de esta competición y ello quedó reflejado por el aumento en el número de ciclistas participantes, el número de etapas disputadas en cada edición y también los premios y otros estímulos publicitarios que fueron ampliándose durante estos años en los que, además del grupo de organizadores y colaboradores, destacó una firma publicitaria por encima del resto, la de Mariano Moreno y sus diversas marcas comerciales de motocicletas y electrodomésticos.
El comienzo de este periodo tuvo lugar los días 7 y 8 de septiembre de 1960 con la disputa de la 17ª edición con cuatro etapas distribuidas en esos dos días por sectores y en la que se inscribieron nada menos que 72 ciclistas, la cifra más alta de toda su historia, de los que finalmente acabaron 28, con un total de 316 kilómetros, 296 en línea y 20 contra reloj. Antonio Mena, por segundo año consecutivo, fue el ganador de la prueba seguido por Antonio Espinosa y Esteban Márquez.
Treinta años se cumplían desde el nacimiento de la Vuelta Ciclista a Alcázar desde su comienzo allá por 1933, cuando se organizó esta nueva 20ª edición por la Comisión de Festejos del Excelentísimo Ayuntamiento y el Club Ciclista Guardia de Franco como club federado de Alcázar de San Juan que se había creado el 14 de agosto de 1963 para poder organizar la prueba, siendo Francisco González “Paco Pin”, el Presidente del Comité Organizador y a la vez Director de Carrera, junto con su equipo de apoyo: Roberto Saiz, Rafael Lizcano, Basilio Delgado, Oscar Galiano, Antonio Lillo, Casimiro Rubio, José Alonso Aragonés, Agustín Huertas, Cirilo Comino, Juventino Tejera y Álvaro Vela, que hicieron las veces de Comisarios de la Carrera. 
En 1964 el acontecimiento que marcó y condicionó esta nueva edición 21ª de la VCA fue el fallecimiento de uno de sus valedores e impulsores más importantes, Francisco González Paco Pin. Roberto Saiz tomó las riendas de la dirección de la carrera.
Y comenzó una nueva década competitiva en 1970 con la disputa de la 27ª edición de la VCA. En el díptico de la convocatoria se utilizó la expresión “Organización de Emergencia del Club Ciclista Alcazareño” en el que aparece la única etapa de la carrera para el 4 de octubre de 1970, festividad de la Patrona Local pero no día de Feria, como venía siendo tradicional.
La clasificación final quedó como sigue: 1º Jesús Esperanza Salcedo, 2º Santiago García Rodrigo, 3º Guillermo Molina Castillo. Entre los locales destacaron el referido Guillermo Molina y Petronilo Rodríguez que quedó 1º entre los de su categoría de Aficionados de 2ª.

Todas las buenas expectativas sobre la prueba, que se crearon al final de la década anterior, quedaron mermadas en esta nueva etapa en la que los organizadores tuvieron múltiples dificultades económicas.
Después de un significativo parón organizativo de seis años sin celebrarse y coincidiendo con el cambio de régimen de gobierno tras celebrarse las primeras elecciones democráticas en abril de 1979 que otorgaron al triunfo en las urnas del P.S.O.E. y la alcaldía a Emilio Fernández Agraz, el ciclismo experimentó una nueva época de cierto vigor debido a la afición del propio alcalde y algunos miembros del partido gobernante como Coralio Paniagua.
Se inicia otra nueva década, la de los años ochenta del pasado siglo XX, con la 31ª edición de 1980 que se desarrolló sobre un recorrido de 134 km. Partieron 43 ciclistas y llegaron 29. La clasificación final quedó así: 1º Juan Cantero López, del Coosur de Jaén, 2º Antonio Abad Collado del Otero de Fuenlabrada y 3º Guillermo Molina, independiente de Alcázar de San Juan.
Se cerró la década de los años 80 con la 40ª Edición de la VCA disputada en dos etapas los días 7 y 8 de septiembre de 1989 sobre un total de 198 km en los que participaron de inicio 34 corredores llegando al final 22. El vencedor, por primera vez en la historia de esta prueba fue un venezolano. Los tres primeros fueron: 1º José Hernán Ruiz, 2º Manuel Pereira y 3º Isaac Palacios. El corredor local Juan Antonio Úbeda Librado quedó en octava posición. Las dos pruebas se realizaron bajo la modalidad challenger.
Y llegamos a la década que sería el final de esta histórica y tradicional prueba ciclista que no pudo o no supo mantenerse en el tiempo pese al esfuerzo y dedicación de numerosos aficionados que lo intentaron. Bien es cierto que en esta época se pusieron de moda las MTB que posibilitaban las rutas por caminos y senderos y hacían menos complicada la organización de ciertas pruebas.
Los tres primeros años de esta década se volvió a organizar la VCA si bien luego hubo un nuevo parón de cuatro años hasta que se retomó en 1996 para desaparecer definitivamente con la edición de 1997.
Así pues, como el moribundo que no se resigna a desaparecer y da un coletazo baldío a sus últimas energías, las tres primeras ediciones de esta década se disputaron en tres etapas con casi cuarenta corredores en la salida y unos promedios horarios superiores a los 40 km/h.
Tras el paro durante cuatro años, el 4 de septiembre de 1996 se celebró la 44ª Edición de la VCA en una sola etapa sobre 100 km en la que salieron 42 corredores de los que llegaron 25 al final. El vencedor resultó Oscar Laguna García, sin que se tenga constancia de otros datos por razones que se nos escapan. Como igualmente ocurrió en el siguiente año de 1997 en el que se puso el colofón a esta histórica prueba, en base a unos ligeros y dispersos apuntes podemos decir que esta última edición se celebró, tras un gran declive organizativo, con carácter junior y 39 corredores participantes que tras recorrer un circuito de 100 kms. llegaron todos a meta siendo el vencedor Francisco F. Sánchez.
Son diversos los factores que contribuyeron a la desaparición de esta entrañable actividad deportiva para los aficionados de la población y comarca. A título especulativo podríamos indicar entre ellos la falta de apoyo económico por parte de las instituciones oficiales y de las firmas comerciales a los organizadores, que tenían que hacer cada año un nuevo ejercicio postulante de recogida de fondos que llegaba a duras penas para cubrir los gastos.
Por otro lado, las cada vez más exigentes condiciones de seguridad que las Fuerzas de Tráfico imponían como requisito para autorizar el recorrido y el paso por las diferentes poblaciones con cortes de tráfico y otras normas excepcionales, hacían progresivamente más costosa la colaboración en este tipo de eventos.
Queda así reflejada la descripción de una prueba que gozó de gran prestigio pero que, como todo lo humano, desapareció por diversas causas sin que en estos momentos se den las circunstancias ni las condiciones evolutivas que el propio ciclismo como deporte viene adoptando, como para pensar en otro nuevo renacer.
Este año de 2023 se cumplirían 90 años desde su origen y curiosamente se celebraron la mitad de ediciones, es decir, 45. Algo de mágico puede que encierren ambas cifras.

Ricardo Carreño Pérez, trabajó como funcionario estatal del Cuerpo de Correos y Telecomunicaciones hasta su jubilación. Documentalista, coleccionista y aficionado al ciclismo desde edades tempranas, ha acumulado la, posiblemente, mayor remesa de materiales relacionados con el ciclismo en nuestro país y entre ellos, todo el legado documental de la Vuelta Ciclista a Alcázar de manos de sus impulsores iniciales que se lo entregaron para su custodia y posible difusión.
 Justo López Carreño, ha sido docente en la enseñanza pública hasta su jubilación, Maestro de Primera Enseñanza y Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación, gran aficionado al deporte en general y practicante del ciclismo como aficionado desde muy joven, es también autor de dos libros biográficos de deportistas alcazareños: “Del Orujo a Chamartín” sobre el futbolista Jaro y “Una apoteosis breve para un largo recuerdo” del baloncestista Vicente Paniagua, cerrando con este otro una trilogía basada en sus deportes favoritos.
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