Nº 1 — LA CALLE DE LA FERIA

Nº 1 — LA CALLE DE LA FERIA

  • Última modificación de la entrada:21 de enero de 2021

Miguel Ángel Martínez Cortés.

Recuerdos y más recuerdos. Eso es lo que me inunda a la hora de empezar a escribir estas líneas. Todo unido a la añoranza, otras veces a la tradición y, en definitiva, a la historia de una ciudad como es Alcázar. Todo ello hace que el nombre de esta calle, en la que viví mi infancia, sea identificado con una actividad socioeconómica y de ocio como es la feria.
Aunque la calle a lo largo de su prolongada historia ha ido cambiando su denominación, la memoria popular ha ido cultivando la idea de la feria, tal como se denomina hoy en día. Sin embargo, durante algún tiempo, y a propuesta de las sociedades de la Casa del Pueblo, se llamó Pablo Iglesias. Ya en 1939, el 8 de octubre, fue dedicada a los hermanos Alfredo y Antonio Galera Paniagua, militares ambos nacidos en esta localidad.
Pero el nombre de la Feria que tiene la calle no ha sido solo lo que se ha mantenido en la vida social y en el carácter alcazareño para que se siga manteniendo en el recuerdo. En esa tradición ha contado también el espíritu colectivo del lugar, el que a veces nos distingue como pueblo, y que se acrecienta mucho más cuando llegan sus fiestas, como en este caso la feria, cuando el forastero se mezcla con el alcazareño para recordar tiempos pasados y nos aflora el carácter hospitalario y servicial que desde siempre ha tenido Alcázar de San Juan, un pueblo abierto a la comunicación, de fácil acceso, sin prejuicios frente al extraño, lo que provoca que en esta calle se mezclen naturales con forasteros, confundidos en uno solo, y que ambos grupos se sintetizaran también, en definitiva, en la forma de realizar sus actividades lúdicas que es el fin común de toda Feria y Fiestas.

A principios del siglo XX el emplazamiento de la feria en Alcázar se limitaba a la conjunción de la actual calle Castelar y las plazas de la Fuente y de Santa Quiteria, describiéndose esta actividad como un mercado de novedades con escasas atracciones mecánicas, puestos o paradas de productos alimenticios poco usuales y donde el principal entretenimiento era la venta de productos domésticos, especialmente de alfarería, por lo que la feria consistía en una especie de mercado.
Poco a poco, y con los años, el recinto ferial se va trasladando de Santa Quiteria a la calle la Feria y la plaza de la Aduana, y conforme fueron poniendo nuevas atracciones mecánicas la feria creció hasta la plaza del Arenal, donde se ponían las novedades más punteras del momento. Estamos hablando ya del año 1955 y el “Espejo Mágico” hacía furor entre los asistentes cuando al subirse en él las gentes se veían de diferentes formas y hacían de hazmerreír del público en general, las silla voladoras, el tira pichón, el tren de la bruja, la noria en la esquina del antiguo bar Marcelillo, que hizo las delicias del personal asistente porque desde ella se podían ver hasta los tejados de las casas. Una actividad ferial que permaneció en esta calle y aledañas hasta prácticamente finales de los años 60 cuando el recinto ferial se cambia a la zona del “Orujo” para luego pasar, en torno a 1976, a su ubicación actual.
El espíritu comercial de la feria caló entre las gentes de esta calle ya que trajo consigo que esta mezcla de foráneos y naturales se materializara asentándose en esta calle comercios oriundos con otros comercios punteros para la época que daban una vida socioeconómica real a lo largo de todo el año.
Muchos fueron los comercios y actividades que se instalaron en esta calle como la guarnicionería de Constan, al principio de la calle lindando a la plaza de Santa Quiteria, en la casa donde algún tiempo también residió la hija predilecta Pilar Maldonado y donde se mezclaba, en el arranque de la calle, con viviendas familiares de los naturales del lugar y comercios como la peluquería de Gala, ahora denominada Cris. Todas estas casas estaban frente a la iglesia parroquial de Santa Quiteria y que tras el derrumbe en 1921 de una parte del templo se construyen en el mismo terreno los salones parroquiales que además de las actividades corrientes de la parroquia sirvieron de sede para la Juventud de Acción Católica (JACE) y también, durante algunos años, como lugar de ensayo de la Asociación de Coros y Danzas de Alcázar de San Juan.
Otras actividades económicas que se instalaron en esta calle estaban vinculadas al sector servicios, como el actual centro de barrio. Así, el cobro de las contribuciones o Tabacalera, que servía como almacén de tabaco para todos los estanqueros de Alcázar y comarca. Entre otros también se asentó uno de los propietarios de frutos secos Emilio Arias.
Un año importante para la calle fue 1917, cuando se inaugura la Casa del Pueblo que pasada la Guerra Civil pasó a ser durante algunos años Delegación Comarcal de Juventudes, donde realizaba sus actividades la Organización Juvenil Española (OJE), volviendo a ser Casa del Pueblo en 1977.
Actividades económicas que se fueron mezclando con casas familiares en las que muchas actualmente residen sus descendientes como la imponente casa de Domingo Quiralte Cencerrado y Austroberta Crespo, donde vive una de sus nietas, Pilar, junto a su familia. O nuevos recursos como la clínica del doctor Isidoro, hijo mayor de los antiguos carniceros de la calle, Luis y Conchi, familia estos de carniceros por excelencia y descendientes de Petra, la viuda de Paulino Martín. En aquel mismo lugar donde hoy existe una zapatería.
Comercios que se mezclaron con casas particulares y que dieron carácter a la calle como la droguería Aurora, regentada por Carmen, esposa de Miguel, el tercero de los hijos de Mauricio Martínez, el estanquero, una mujer querida por todos por su gran humildad y simpatía con todas las personas a las que conocía.
Terminando la calle por los números impares estaba la antigua casa, que hacía esquina con la calle Corredera, donde se ubicaba el establecimiento de coloniales y estanco de Mauricio Martínez Molina, natural de la provincia de Soria que se casó con Aurora Martínez, natural de Linares, ambos foráneos. Se establecieron en esta calle de la Feria a principios del siglo XX y donde criaron a su familia de cuatro hijos varones. En la actualidad, y en la misma ubicación, se encuentra el estanco regentado por Julio, la tercera generación, y la mayoría de las casas están habitadas por sus descendientes.

En distintas épocas se instaló en esta calle, por ejemplo, la escuela de don Cesáreo, industrias como la carpintería de Antonio Raboso, la guarnicionería de los Arpa o Alarpa en la acera de los pares, y también varios comercios que tenían que hacer frente a la fuerte competencia de la cercana casa de “la Troya”, una torre de babel de gentes que vivían en la plaza de la Aduana dedicadas en su mayoría al estraperlo de productos alimenticios y cuyo callejón unía con la Rondilla de la Cruz Verde, donde hoy hay sendos bloques de pisos.
En la esquina de la acera par, junto a la plaza de la Aduana, está la casa que fue de Serafín Quintanilla Manzanero cuya clínica veterinaria la tenía situada en la cercana plaza de Santa Quiteria. Contigua a esa casa se encuentra la que fue de Germán León, casado con la señora Ville, hermana de Esther, la mujer de Serafín. Esta última casa la utilizó el equipo de “Marte será mejor” como sede para hacer sus representaciones. También durante un tiempo, en un cuarto alquilado, estuvo la guarnicionería de Primitivo y su hijo Vicente.
La calle continúa hacia Santa Quiteria en esa acera de los pares con casas particulares como la de la familia Ortega o la casa donde antiguamente estuvo la carpintería de Antonio Raboso. Llegamos a un sitio característico en época de feria porque era allí donde se instalaban los juguetes para los niños como los carros de mulas en miniatura, rascayús, cogedorcillos, artesillas, losas, zambombas, alcancías. Como caso curioso, destacaba en esta zona el postigo del largo corral de la familia funeraria de Alcázar por excelencia, donde con las maderas de las cajas de muertos fabricaban carros, carretillas, galeras, camiones, juguetes que hacían las delicias delos niños de la época. En los años 90 la casa sirvió de almacén y taller de reparación de cajas funerarias y de garaje para los coches de muertos.
Una mezcla entre lo divino y lo humano que se contrarresta con que junto a este comercio peculiar se instalara en los años 80 la panadería bollería Teoísa, o de la hija de la Bienve como era conocida popularmente entre sus clientes. Estos nuevos empresarios, Isabel y Teófilo, venidos de la cercana calle de Alto de Soria, donde se instalaba la empresa familiar más antigua, quisieron probar fortuna en esta otra calle y poder criar a sus tres hijos. En un principio instalaron el negocio solo como bollería en el fondo de la casa, caso curioso este pues hoy casi no existe esta disposición en la que los clientes tengan que atravesar prácticamente la vivienda para adquirir sus productos cocidos en horno de leña. Solo unos años después, ya como una panadería, fue cuando pusieron el despacho a la calle al tiempo que modernizaban su industria con un horno eléctrico y maquinaria para poder abastecer a sus clientes con mayor comodidad. Fue esta una saga de panaderos de varias generaciones, hoy desaparecida, con el cierre hace años de la panadería de José Santiago.
Junto a esta panadería de Teoísa había uno de los comercios por excelencia de la calle y por el que todavía muchos siguen conociendo la calle, era el de Camavic, transformado luego, y hasta no hace mucho, en la churrería de Juan Martínez, sobrino de Camilo Martínez, promotor de la empresa que en su inicio se instaló en la plaza del Arenal entre cuyas actividades estaba la de la venta a crédito con el sistema de cobro popularmente conocido como “de la perragorda”, una especie de sistema de pago por cuotas. Camilo vino a probar fortuna desde Jaén y con el tiempo se trasladaron a esta calle donde gracias a la producción de jerséis y ropa en general estuvieron bastantes años en la vanguardia gracias al comercio textil, sobre todo por ser uno de los pioneros en Alcázar en adquirir las primeras máquinas eléctricas de tricotar. Tal era el volumen de negocio que en muchos pueblos de alrededor se trabajaba para ellos pues servían incluso a clientes como las famosas Galerías Preciados de Madrid.
Junto a Camavic se instaló también Sanehogar, hacia el centro de la calle, regentado por Antonio Palomino y su esposa Angelita, cuyos hijos, y en otras ubicaciones han seguido en la actualidad con el mismo negocio.
Tabacalera en la casa contigua, un anexo de Sanehogar en la casa siguiente, luego convertido en tienda de ordenadores y que luego, a lo largo de su vida, ha tenido diferentes usos, para terminar con una última casa familiar donde hoy en día hay diversos comercios como Clein o La Fetten. Sin embargo, hoy son otros los que siguen dando a la calle ese carácter comercial que ha permanecido durante varios años, al igual que sus gentes que siguen siendo los descendientes de los que allí vivieron.
Esta calle ha sido además un centro neurálgico donde tuvieron lugar diversos acontecimientos sociales, políticos y religiosos, gracias a su proximidad con la parroquia de Santa Quiteria, como sucede con la imagen de 1962 en la que se puede ver una procesión del Corpus, cuando los vecinos sacaban sus macetas a las aceras para decorar la calle y hacerla más vistosa. Debió ser un día caluroso porque todos los asistentes están en la acera de la sombra.
En definitiva, la actividad comercial y socioeconómica que en su día desprendió la calle de la Feria sigue existiendo en la actualidad. Otros negocios han desaparecido, desgraciadamente. Igual ha pasado con parte de las gentes que vivieron en la calle, aunque otros nuevos siguen dándole vida, y no cabe duda que en la memoria popular siempre va a ser identificada como calle de la Feria, a pesar de que su nombre cambie más veces.

MIGUEL ÁNGEL MARTÍNEZ CORTÉS

MIGUEL ÁNGEL MARTÍNEZ CORTÉS. Investigador desde hace más de treinta años, sus trabajos sobre Alcázar de San Juan han centrado la mayor parte de sus publicaciones, como las Teselas realizadas de los alcaldes de Alcázar de San Juan: Domingo Llorca y Camilo Laguna http://www.patronatoculturaalcazar.org/teselas/TESELA24.pdf – http://www.patronatoculturaalcazar.org/teselas/TESELA69.pdf junto a otras muchas publicaciones realizadas de la historia de esta localidad.

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