Nº 2 — La cantera del patrimonio – LA CASA PÁRRAGA
Fachada de la Casa Párraga en su lugar original. Foto cedida por el Archivo Histórico Municipal de Alcázar de San Juan (AHMASJ).

Nº 2 — La cantera del patrimonio – LA CASA PÁRRAGA

  • Última modificación de la entrada:21 de enero de 2021

Gloria Muñoz Canal.

Muchas veces nuestro patrimonio más cercano es el más desconocido; quién no ha pasado por el actual Conservatorio de Música y se ha parado a observar su fachada. Qué significado puede tener la denominada Casa Párraga es un tema pendiente y un objetivo que tengo como Historiadora del Arte; desvelar qué nos cuentan sus relieves me ha llamado siempre poderosamente la atención y por eso he querido abordar aquí un modesto y pequeño análisis, aunque, si bien merece un estudio pormenorizado y profundo, espero que este trabajo suscite la suficiente curiosidad como para que se siga investigando en un futuro, y poder así conocer mejor su devenir histórico-artístico.

Esta fachada del siglo XVIII se encontraba en una casa situada en la actual calle Emilio Castelar haciendo esquina con la de Ramón y Cajal. Aunque sea conocida hoy día en Alcázar como Casa Párraga, antaño era denominado el lugar por la vecindad como esquinas de Párraga; dato que aporta Rafael Mazuecos en su obra “Hombres, lugares y cosas de la Mancha. Apuntes para un estudio médico-topográfico de la comarca”, y lo más probable es que se conociese con ese nombre desde hacía mucho más tiempo. Asevera Mazuecos que las esquinas se denominan así por Pedro López de Párraga Alarcón, Alguacil Mayor del Priorato de San Juan, pero queda por encontrar el documento que lo certifique.

Esquina de la Casa Párraga, Calle Castelar con Ramón y Cajal. Foto cedida por el AHMASJ.

Hay constancia gráfica de esta casa a lo largo del siglo XX, donde podemos ver que se trataba de una casa de dos plantas con diversas ventanas y balcones dando a las dos calles, y hacia la Castelar la imponente fachada al lado de lo que fue la tienda de Bonifacio Cano Ortiz. Contaba con un patio empedrado adornado de enredaderas enganchadas a una ventana de reja castellana, un cocedero y una cueva con seis tinajas.

Una de las muchas historias que tendría la casa nos ha llegado de la mano del investigador Ángel Ligero Móstoles; cuenta y da fe por medio de una imagen que apareció un escudo imperial bajo la escalera de la casa entre el carbón de la calefacción; por lo poco que se puede ver en la fotografía impresa en el documento el escudo posee cuatro cuarteles, de los que sólo los dos superiores se ven mejor, tienen las armas de Castilla, Aragón y de las Dos Sicilias (los cuarteles inferiores son prácticamente ilegibles) con escusón, el águila bicéfala acolada, corona imperial, el toisón de oro y las columnas de Hércules. Podría tratarse del escudo abreviado de Carlos I, pero dice Ligero Móstoles que tiene la fecha de 1592 a ambos lados de la corona, por lo que la datación inscrita no coincidiría con su reinado.

El edificio donde se encuentra actualmente la fachada fue construido en los años 80 del siglo XX; se puede encontrar fácilmente el BOE de 12 de abril de 1972 donde se dice que el Ayuntamiento de Alcázar dona al estado este solar, y que sería destinado a Biblioteca Pública, aunque aquí se le llamaba la Casa de la Cultura, un nombre mucho más adecuado, ya que aparte de la Biblioteca albergaba el Archivo Histórico, salón de actos múltiples, sala de idiomas y sala de proyección.

Sala de la antigua Biblioteca. Foto cedida por el AHMASJ.

La portada fue donada por Román Cano Cano (un descendiente de Bonifacio) al pueblo de Alcázar en marzo de 1985, como recuerda una placa en el interior del edificio; año en el que se dispuso en la esquina de la calle Jesús Romero con la calle Morón, su ubicación actual, tras derribarse la casa de donde procedía.

Fachada Párraga en su lugar actual, el Conservatorio Profesional de Música. Foto de la autora

Los escudos que contiene la fachada gozaban ya en aquella época de especial protección por el decreto 561/1963; por éste las piedras heráldicas de más de cien años no podían ser trasladadas de lugar sin previa autorización del Ministerio de Educación Nacional; y es más, por la Ley de Patrimonio Histórico Español, puesta en vigor en julio de 1985, esos escudos y por extensión toda la fachada pasan a ser Bienes de Interés Cultural, la mayor protección del Patrimonio, por lo tanto no podía ser cambiada de lugar sin una causa de fuerza mayor; ajustarse a la legislación, aunque hoy día sea escasa y un poco anticuada, hará que la conservación de estos bienes inmuebles sea eficaz. Queda por comprobar si existe algún documento por parte de la autoridad competente permitiendo el traslado, ya que hasta la fecha no me ha sido posible encontrar nada a este respecto.

Parte superior de la fachada en su lugar original. Foto cedida por el AHMASJ.

La fachada consta de tres partes: en el cuerpo inferior vemos un portón enmarcado por pilastras cajeadas con decoración a candelieri y el dintel a modo de friso de los templos griegos; tiene triglifos con gotas y metopas decoradas con cuatro tondos, dos con cuadripétalos y flores de lis y los otros dos flordelisados. Ocupa el centro de la composición un pequeño escudo de armas cuartelado en cruz y rodeado de elementos vegetales.

Pilastra cajeada. Foto de la autora
Detalle de la decoración a candelieri. Foto de la autora
Dintel a modo de friso. Foto de la autora.
Detalle del friso: triglifo y metopas. Foto de la autora.
Escudo de armas. Foto de la autora.

En el cuerpo medio nos encontramos un balcón con reja castellana, una puerta doble adintelada rodeada de pilastras también cajeadas; en los extremos del dintel la ornamentación es geométrica; rombos insertos en una caja con líneas de escamas acompañados en la parte inferior por dos líneas de gotas semicirculares. Presiden el centro Adán y Eva delante del árbol del pecado, y situados a ambos lados dos rostros de clara influencia indígena con grandes bocas enseñando los dientes que dirigen su vista hacia aquéllos.

Cuerpo medio de la portada. Foto de la autora.
Detalle del dintel: Eva y Adán y rostros indígenas. Foto de la autora.

Ya en el cuerpo superior vemos en el centro un escudo de armas bastante más grande y decorado que el inferior, cuartelado por una cruz flordelisada apuntada. La ornamentación se basa en lambrequines, un mascarón en la parte inferior y está timbrado de un yelmo prácticamente perdido, que se conservaba completo en su ubicación original. A ambos lados podemos ver dos figuras antropomorfas cubiertas de pelo como tenantes o portadores del escudo que hacen referencia al mito del buen salvaje, con un carácter fuertemente apotropaico o protector de la casa. Estos tenantes no son los que había en la fachada en su antigua ubicación, seguramente al trasladarla decidieron reemplazar ambas figuras, ya que la izquierda se encontraba prácticamente perdida; pero no se sabe qué fue del salvaje derecho, que estaba completo y con muy buen estado de conservación. Como cimera posee un águila apenas esbozada y de mala factura con las alas pegadas al cuerpo; consta en la documentación gráfica que el águila original tenía las alas abiertas y la cabeza hacia la diestra, siendo muy probable que fuese sustituida en el traslado para eliminar un elemento con tanta simbología en la recién terminada dictadura. Rodean este conjunto lo que fueron dos remates troncopiramidales con bola antes de ser cambiada la fachada, ahora son dos elementos reinterpretados y mal ejecutados.

Cuerpo superior de la fachada. Foto de la autora.
Fotografía comparativa: cuerpo superior en su ubicación inicial con todos los elementos originales. Foto cedida por el AHMASJ.

En cuanto a la atribución de los escudos no está muy claro a quién pueden pertenecer, en la única obra donde se han estudiado estas armas “Linajes y Blasones de Ciudad Real” los autores creen que el escudo inferior puede ser atribuible a Francisco Melgar, familiar de la Inquisición y probable descendiente de Diego Melgar, que emigró con 20 años a Cartagena de Indias donde fue un famoso familiar de la Inquisición; y con respecto al escudo superior creen que puede pertenecer al caballero de la Orden de Montesa Tomás López Guerrero Quintanilla Salcedo y Espinosa, nacido en Alcázar y cuyos orígenes familiares se encuentran en Villafranca de los Caballeros.

El nexo de unión entre ambos escudos puede venir del matrimonio de Vicenta Melgar, hija de Francisco Melgar, con un familiar de Tomás López Guerrero, Eulogio López Guerrero y Álvarez. Pero comentan los autores que aunque tuviesen lazos de unión no quiere decir que en origen ambos escudos estuviesen situados en la misma fachada.

El apelativo de Párraga a la hora de mencionar la casa es probable que venga de Diego de Párraga, alcaide del castillo de Peñarroya en 1595, o de Gaspar de Párraga, de los que hablan algunos testimonios escritos que eran dueños de la casa, sin embargo según las posibles atribuciones de los distintos blasones, ninguno de ellos pertenecería a los linajes antes comentados.

Lo que sí se puede afirmar con rotundidad es lo que nos cuenta el programa iconográfico, ya que en este tipo de fachadas nada es casual; los diversos elementos que la componen tienen la intención de ensalzar la figura del linaje familiar, es evidente que con la colocación de sus escudos y las flores de lis en la portada quieren hacer gala pública de su posición social ante la vecindad, pero tienen asimismo un fuerte carácter moralizante colocando elementos que hoy día nos pueden parecer simple decoración, pero no lo son; Adán y Eva justo en el momento de ser expulsados del Paraíso, los rostros indígenas que los miran y el mito del buen salvaje hacen referencia a los logros y méritos de los poseedores de los escudos y a los de sus antepasados, nos hablan de la evangelización de los territorios de ultramar que se llevó a cabo a partir de la colonización de las Américas hasta el siglo XIX y, a su vez, de la salvación por medio de la fe.

Queda pendiente continuar con este estudio para intentar solventar tantos enigmas y poder dar respuesta a tantas preguntas que quedan en el aire, y espero que en estos tiempos donde todo va a un ritmo demasiado rápido, nos paremos a mirar despacio y con detenimiento los trocitos de Historia que nos rodean por las calles de Alcázar; ellos están ahí, inmóviles, esperando ser observados. Abramos el libro en piedra que tan fácilmente tenemos a nuestro alcance, porque en ese momento estaremos poniendo en valor nuestro rico patrimonio.

Gloria Muñoz Canal.

Licenciada en Historia del Arte por la UCLM. Máster Universitario en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato y Formación Profesional  y Enseñanza de Idiomas. Agente de Catalogación del Patrimonio en el PMC en las especialidades de: escultura, pintura y fotografía histórica. Ha trabajado en el Museo Municipal de Alcázar de San Juan en las áreas de: organización, catalogación, inventariado, limpieza y conservación. Auxiliar de Turismo, ha elaborado rutas relacionadas con el patrimonio de la localidad y es  guía y profesora del Taller de Historia local de Alcázar de San Juan.
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